La Manada Cal Pau

Cal Pau, un refugio para burros y caballos rescatados de situaciones de maltrato, es un proyecto con una misión clara: ofrecerles un hogar acogedor, donde puedan vivir en libertad, pastar y socializar con otros compañeros equinos. Cal Pau es un refugio lleno de esperanza y compasión, donde cada paso hacia adelante es un triunfo para los animales maltratados que encuentran en este lugar un paraíso de paz.

Los Caballos

Rescatada en septiembre del 2018

Loma es y será siempre nuestra yegua guía. Fue ella quien nos impulsó a emprender este viaje juntas. 

La encontramos por casualidad en un pueblo de la sierra de Jaén, días antes de que la vendieran para pasear turistas. Quizá algunos no consideren esa vida tan mala, pero les aseguro que para esta preciosa y noble yegua, llena de miedos y dolores (tiene infosura crónica y artrosis), estar atada todo el día junto a la carretera esperando turistas inexpertos no sería una vida ni medio digna. Había vivido en boxes cerrados toda su vida (tenía 12 años entonces), sin contacto con otros caballos. Era montada con hierros los cuales agravaron su tendencia a tener melanomas en la comisura de los labios. 

Nuestros comienzos juntas fueron difíciles, ya que no nos entendíamos en absoluto. Pero, con paciencia y buenos consejos, nos fuimos encontrando mutuamente y comenzamos una nueva vida las dos. Loma es una yegua que lo da todo sin que se lo pidas. Puede ser dulce y calmada, pero también selectiva y, a veces, antipática con otros caballos. Aun así, todos se sienten en calma a su lado.

Rescatada a principios de 2019

Esta castaña de melena rubia llegó a nuestras manos unos meses después que Loma, cuando decidimos ampliar nuestra manada y asegurarnos de que ninguno de nuestros caballos volviese a estar solo.

Ella proviene del decomiso de Gualba, uno de los peores casos de maltrato a caballos. Murieron decenas de ellos debido a la desnutrición extrema y el abandono total de la yeguada a la que pertenecían. Canela nació en esas condiciones, con déficits nutricionales, pero ha superado gran parte de sus secuelas.

Cuando la rescatamos, parecía un trapo viejo y apenas tenía 4 años. Su carácter maduro nos dio indicios de un pasado complicado. Es distante e independiente del resto de la manada, pero muy cariñosa con los humanos. Siempre está atenta y dispuesta a unirse a cualquier plan.

Desde la llegada de Bandi, el nuevo machito de la manada, las cosas están cambiando para ella. Observaremos cómo evoluciona su relación con el resto en adelante.

Rescatada con Tyler en febrero del 2020

Nala y Tyler son un ejemplo de lo poco importantes e invisibles que son las vidas de los ponis.

Nuestra ponina, Nala, no podía levantarse sin enredarse con sus cascos, su mirada estaba totalmente apagada. Nos ha costado muchísimo tiempo sacarla de su estado de indefensión aprendida, con el cual conseguía evadirse del daño que sufría.

Tiene infosura crónica en sus manos y dolores asociados, pero con el cuidado de profesionales como Marc Sánchez, Mario Soriano y Alicia de Wildsoulseda ha encontrado la felicidad.

Aunque todavía hoy es un pelín tímida, sigue y observa cada movimiento que hacemos a su alrededor. Su mirada ha cambiado definitivamente.

Ayúdanos a cambiar la vida de más ponis.

Rescatado con Nala en febrero del 2020

A nuestro ponino Tyler lo vieron muchas veces arrastrando un carro lleno de hombres adultos por la zona…Tyler no llega a pesar ni 100 Kg. 

Tenía 5 años y una cicatriz en la pierna de las que tuvieron que doler mucho. No se dejaba apenas tocar ninguna parte de su cuerpo y mucho menos la cabeza y las cervicales, donde el dolor había sido constante. 

Ahora es un poni súper divertido y alegre, pero, como con Nala, el camino que hemos recorrido a su lado ha sido largo. Si sabes ganarte su confianza irá contigo al fin del mundo sin dudarlo. Además, sería imposible que no te acompañara ya que mires donde mires ahí está él. 

Rescatada en febrero del 2021

Ondine du Barbet… la más bella, tanto por dentro como por fuera. Es el equilibrio que une al grupo con su mera presencia. Proviene de un abandono por ignorancia y desprecio, donde sus antiguos dueños ni siquiera se dieron cuenta de que se estaba muriendo de hambre. Llegó a nosotros como un saco de huesos y piel. Nuestro quiropráctico, Mario Soriano, descubrió que su hueso hioides estaba desplazado hacia las cervicales, lo que le causaba dolor constante en la nuca y la dificultad para ser montada.

Desde que llegó volcó su corazón en quienes le dimos la vida que necesitaba y entendimos lo que sentía. Ahora, a sus 21 años, vuelve a vivir en paz y en manada, lo más importante en su vida: estar con los suyos y mantenerlos a salvo.

Rescatada en mayo del 2022

Nuestra Alaska es la yegua más bonachona de toda la manada, a pesar de ser prácticamente ciega debido a una uveítis crónica. Se mueve entre los demás con seguridad y dulzura, aunque ocasionalmente tenga algún tropiezo cuando las cosas se vuelven más animadas. Antes, pasaba de hogar en hogar como madre de alquiler, criando potros valiosos sólo para separarse de ellos después de unos meses. Nunca tuvo el cuidado que merecía.

Cuando perdió la visión necesitábamos encontrarle un lugar seguro para vivir. Con Canela como su guía, se ha adaptado al espacio y se siente completamente protegida… y sabe cómo mostrar gratitud.

Rescatado en febrero del 2023

Este machito bonachón llegó a nuestro grupo sin haber convivido nunca con otros caballos, lo cual ha sido un gran cambio para él. Aún está un poco nervioso y depende mucho de las yeguas pero, poco a poco, con paciencia y tiempo, confiamos que descubrirá cómo encajar en la manada y cuál es su papel.

Una vez más, hemos comprobado la importancia de que los équidos vivan en grupo, es fundamental para ellos. Estar solos les causa una gran tristeza, la vida para ellos carece de sentido.

Los burros

El grupo de burritos de Cal Pau llegaron de un decomiso (el 3º en el mismo lugar) a través de ADE (Asociación Defensa Équidos). Los tenían en un espacio donde hacían barbacoas y demás actividades lúdicas y su alimentación dejaba mucho que desear… Estaban en condiciones deplorables de abandono y desnutrición.

El más pequeñín llegó con problemas de crecimiento asociados a la falta de nutrientes. Su musculatura no se había desarrollado adecuadamente y no podía articular correctamente sus extremidades. Después de 6 meses Marc Sánchez, nuestro podólogo, está aún trabajando duro para corregir las desviaciones y luxaciones asociadas. También nuestro veterinario Jose Pedro Lopez da Silva, Ze.

Pero aun así es el burrito más curioso, juguetón feliz y amoroso que podremos conocer jamás. Además, donde haya un humano dispuesto a rascar culos, ahí está él, ¡¡capaz de hacer 100 metros caminando para atrás con tal de que le rasques!!

¡¡Un sueño!!

Ella y Pivet son como dos hermanos inseparables. Lulú es sólo 6 meses mayor y verlos crecer juntos, felices y alejados de cualquier daño no tiene precio. Su bondad e inocencia son tan visibles que hay que protegerlos a cualquier precio de la maldad humana que por suerte no conocerán jamás.

Lulú tiene una personalidad mucho más fuerte y decidida que Pivet y cuando cree que algo ha de ser como ella quiere hay que tener mucha paciencia para hacer que cambie de opinión…pero con buenas “palabras” siempre acaba por entender lo que le pedimos.

Porque siempre está dispuesta a aprender algo nuevo y siempre quiere más y más atención.

Grisa es un par de años mayor que Lulú pero en sus ojos se ve una mirada mucho más madura que nos hace pensar que pasó por momentos poco agradables en su corta vida. Tiene unos ojos de belleza y expresión incalculable.

Aunque al principio de acercarte es un pelín desconfiada, cuando ve que no vas a hacerle nada, sino solo cosas divertidas y curiosas se relaja y ya no hay quien la separe de ti.

Es la más mayor de los cuatro. Con sus 18 años ha podido vivir en sus carnes el dolor y el abandono de primera mano. Las imágenes hablan por sí solas.

Tiene el cuerpo lleno de bultos de acumulaciones lipídicas, la piel destrozada, el hígado muy afectado y una analítica que da un poquito de miedo. 

Estamos en pleno tratamiento acompañados por nuestra nutricionista, Sofía, y nuestro veterinario, Ze. Veremos cómo va evolucionando.

Esperemos que todo salga bien y pueda encontrarse cada día mejor porque es la compañera inseparable de Grisa y porque nos ha robado el corazón a todos con su manera tan expresiva de agradecernos su nueva vida

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